No al maíz transgénico, No a la nueva conquista de México

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noalainvasiontransgenica

12 de octubre de 2013

El gobierno de México está empeñado en privatizar todos nuestros recursos estratégicos: del petróleo al agua y el maíz avanza una “reconquista” del país para entregarlo a las transnacionales.

Con los cultivos transgénicos se consolida un ataque al corazón, cultura e identidad de nuestros pueblos, un ataque contra el ambiente que nos sostiene y contra nuestra salud.

Monsanto y otras trasnacionales presionan para que el gobierno les autorice la siembra comercial de millones de hectáreas de maíz transgénico, una situación que nos colocaría en manos de las empresas y contaminará en forma irreversible el maíz campesino, base de la alimentación de todas y todos los mexicanos.

Sembrar maíz transgénico masivamente en México significaría la entrega de nuestra soberanía alimentaria y agrícola a 5 empresas trasnacionales que dominan el mercado mundial de semillas. La introducción de maíz transgénico significará también el exterminio progresivo de las variedades de maíces nativos, socavando la organización, autonomía y cultura indígena-campesina y comunitaria de nuestros pueblos.

El maíz transgénico y el dominio de las semillas e insumos por parte de Monsanto y otras trasnacionales forma parte de una política de ataque sistemático estructural de largo plazo, para acabar con el campesinado mexicano, para expulsarnos de nuestros territorios y despojarnos de nuestras fuentes de subsistencia.

Existen evidencias robustas de que los agroquímicos que necesitan los transgénicos causan innumerables daños a la salud, como insuficiencia renal, daños hepáticos, malformaciones, mortinatos, esterilidad, muertes por envenenamiento, alteraciones hormonales y cáncer. Además existen estudios que muestran los riesgos específicos del maíz transgénico a la salud, por lo tanto su siembra comercial y consumo masivo representan una amenaza a la vida del pueblo mexicano que lo consume en mayor cantidad que cualquier otra población en el mundo.

Las empresas han solicitado al gobierno mexicano sembrar comercialmente millones de hectáreas en los principales estados productores maíz. Si se les da permiso en seis meses estaríamos comiendo este maíz tóxico en pueblos y ciudades de todo el país.

Tenemos el maíz nativo sano en México y no necesitamos que nos expongan al riesgo de cáncer y enfermedades.

El maíz es el principal patrimonio genético agrícola de México. Desde su nacimiento, las industrias biotecnológicas, agropecuarias y genómicas han querido apoderarse de los recursos genéticos de los pueblos por medio de la propiedad intelectual y las patentes, restringiendo sus usos y sacando provecho económico de la biodiversidad y el conocimiento y trabajo milenario de indígenas, campesinas y campesinos mexicanos.

El maíz no es solo uno de los principales granos alimentarios de México sino de todo el mundo. Monopolizar las semillas de maíz es una prioridad en la agenda de las transnacionales.

El 85% de los productores agrícolas del país son pequeños productores quienes basan su producción en el sistema milpa, entre otros sistemas agroecológicos que han garantizado históricamente la autonomía, alimentación sana y soberanía alimentaria de nuestros pueblos. No hay razón para seguir amenzando a la mayoría de los productores rurales en su producción y a tod@s nosotros en el consumo.

En este día, sumamos nuestra protesta a la de millones de personas que en todo el mundo se manifiestan contra Monsanto.

NO A LA INVASIÓN TRANSGÉNICA
NO A MONSANTO
NO A LAS TRANSNACIONALES
SÍ AL MAÍZ CAMPESINO
SÍ A LA VIDA
SÍ A LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

Yo Soy 132 Ambiental, Jóvenes ante el Desastre y la Emergencia Nacional, Red en Defensa del Maíz, CECCAM, Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, Movimiento Urbano Popular, Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, Grupo ETC, Vía Campesina región Norte de América y GRAIN.