Eje III. Exclusión, destrucción e imposición cultural, educativa y comunicacional contra la juventud

III.I Introducción

Hasta ahora hemos escuchado cómo las y los jóvenes mexicanos hemos sufrido las consecuencias políticas y económicas del proyecto neoliberal y de los presupuestos históricos que le dieron forma. De ese momento y de sus creadores, promotores y aplicadores es que la juventud es tratada como una condición demográfica potencialmente aprovechable para “hacer negocios” y acrecentar las ganancias; como un “bono demográfico” que ofrece mano de obra vigorosa, profundamente disciplinada y con altísimas tasas de productividad que, según el ideario neoliberal, darían una oportunidad histórica de alcanzar un desarrollo capitalista sin precedentes, a favor del meta-discurso del “progreso”. Ese bono demográfico padece el desempleo, la violencia, la pobreza y la exclusión, e incluso el despojo de su propia condición como fuerza motora y de su capacidad creativa para transformar nuestra sociedad. En general, la instauración del neoliberalismo ha significado la proletarización de millones de jóvenes y el despojo sistemático de la riqueza que nosotros mismos producimos, enriqueciendo con nuestro trabajo, a las grandes empresas nacionales y trasnacionales.

III.II Panorámica histórica de la violencia cultural y la dominación

El Estado nación dirigido y hegemonizado por la burguesía liberal, ha mantenido siempre un fuerte componente popular, simbólico y normativo. La capacidad de dirección política y representación institucional descansa en gran medida, en el monopolio de los ritos, en la administración del marco jurídico y en una amplia gama de usos y costumbres que regulan los derechos laborales y sociales circunscritos en la Constitución nacional y otras leyes o tradiciones comunitarias.

A partir de la invasión europea, tomando en cuenta las propias características demográficas y productivas de la región mesoamericana y la debilidad numérica de los conquistadores, data la obligación de las elites dominantes de tomar en cuenta, aunque sea de manera retórica, los reclamos y muchas de las expresiones culturales de corte indígena y popular.

La estructura del Estado nación encabezado por los burgueses liberales y criollos, surgió y se modeló en realidad a través de profundas luchas de clases, étnicas y nacionales. Así, los liberales burgueses y criollos supieron capitalizar siempre las grandes crisis nacionales a su favor, derrotando e integrando a muchos de sus adversarios. Por ejemplo, con la derrota de Miguel Hidalgo y José María Morelos, se consuma la Independencia y desarticulando a las huestes de Vicente Guerrero. En las luchas y guerras de Reforma los sectores populares encabezados por Juan Álvarez, acabaron subordinados a las pugnas entre los liberales republicanos y los liberales monárquicos. A raíz de esas peleas fue consolidándose un Estado nación que, personificado en la política de Benito Juárez y Porfirio Díaz, se consolida el capitalismo como modo de producción dominante.

A partir de esta época llamada de “Reforma” datan algunos de los mitos más duraderos de la dominación y la hegemonía liberal burguesa que aún dan soporte a la historia oficial y la liturgia cívica.

Vencidos los liberales monárquicos, el príncipe austriaco y los ejércitos franceses, los liberales republicanos pulieron la envoltura ideológica del Estado capitalista.

Los criollos republicanos se vistieron de indígenas y mestizos. La imagen de Juárez, Ignacio Manuela Altamirano y Porfirio Díaz permitió que la burguesía se asumiera como expresión de lo nacional popular; asimismo, la propiedad privada de tipo capitalista se expresó en la frase –reconocida como lema nacional- El respeto al derecho ajeno es la paz. Así el nuevo estado logró aparecer como el representante de todos los mexicanos.

Bajo la dirección de Juárez, el Estado mexicano puso a la venta tanto los bienes de la iglesia como las tierras comunales, dando pie a un nuevo latifundismo. Ese Estado juarista si bien separó la iglesia y suprimió los fueros, igualmente proclamó la pena de muerte para los huelguistas reprimiendo las protestas indígenas. Ese Estado clasista y racista que soñaba con blanquear y recristianizar a los indígenas, que se veía enganchado a la locomotora de Estados Unidos, supo apropiarse de las banderas y de la representación de la nación.

Con Porfirio Díaz se reunificaron las elites criollas. La iglesia rencontró un nuevo lugar sin que el Estado dejara de ser laico. La oligarquía porfiriana y los “científicos” negociaron sus vínculos de dependencia y subordinación entre Europa y Estados Unidos.

Este régimen oligárquico que se resquebrajó a inicios del siglo XX. Resultó insuficiente para el nuevo cuerpo nacional. Las nuevas capas burguesas y las clases populares emergentes no tenían lugar. Las crisis capitalistas de aquellos días, más las luchas de pueblos y trabajadores, junto con las insurrecciones obrero populares, catalizaron las contradicciones y los odios acumulados. Las ideas libertarias heredadas de la “Independencia” y la “Reforma” se fundieron con nuevos reclamos e ideologías. Los festejos del centenario fueron la antesala directa de una nueva revolución que sacudió los cimientos del propio capitalismo y sentó las bases del régimen político, un nacionalismo revolucionario del que sólo quedan hoy las ruinas.

Fue así como los burgueses liberales y criollos, resistiendo las naturales fracturas y el choque de múltiples enfrentamientos, lograron crear una representación nacional popular donde sus intereses aparecían como “los del pueblo mexicano”. Esa forma de dominación y conducción de los ideales burgueses alcanzó su momento cumbre durante el periodo del nacionalismo revolucionario, entre 1920 y 1981.

Cabe destacar que esta manera de imponer sus intereses, distorsionando las demandas, la historia, las teorías y las formas de lucha de los trabajadores y comunidades, no canceló el constante surgimiento de resistencias y organizaciones con diversos grados de autonomía popular, los cuales fueron aplastados con regularidad (como denunciamos en el marco introductorio) o parcialmente asimilados a los modos del estado nación burgués.

Los rasgos ideológicos de la colonia, el racismo, la humillación nacional y las formas de explotación salvaje, se corresponden con un proceso de independencia inconclusa y con la posterior dependencia económica hacia las potencias imperialistas, las cuales evidencian el resultado de las condiciones externas; pero sobre todo, de las opciones de una burguesía que nunca se propuso otra alternativa. Su rechazo a la injerencia extranjera y la condena al colonialismo y al imperialismo siempre fue ambivalente. Radicales en los discursos, pero interesados y temerosos en la práctica política. Así en general, las elites burguesas liberales y criollas nunca asumieron un proyecto nacional autónomo, sino que siempre se mantuvieron a la sombra de algún país extranjero, principalmente de los Estados Unidos, quienes se dividían la economía mundial en constantes pugnas territoriales.

El antihispanismo de los primeros días del México independiente, a tono con el sentir popular, sirvió de instrumento en la lucha por puestos y para dotarse de una imagen patriótica, pero nunca se perfiló como una propuesta de desarrollo independiente. Aún el juarismo que supo derrotar al invasor europeo y a sus apoyadores internos exhibió las ambivalencias del criollismo. Conocidas son sus preferencias por impulsar el desarrollo capitalista desde el autómata global que era el ferrocarril norteamericano y sus sueños de blanquear y civilizar a los indios.

El Estado burgués característico de una burguesía subordinada a las potencias capitalistas, constituyó un sistema de interpretaciones míticas sobre el pasado y el futuro donde Estado y nación se confunden. Tanto las visiones hispanófilas de los liberales conservadores, como en las elaboradas por los liberales republicanos, la nación y el Estado burgués son vistas como una consecuencia natural y obligada de las luchas y afanes de los llamados mexicanos, sin importar clase o sesgo étnico. Así, en la versión predominante, los tlatoanis fueron antecedente directo del presidencialismo y la nación burguesa expresión, síntesis y progreso de pueblos y culturas originarias y mestizas.

De esta manera, los burgueses liberales y criollos, entre aristócratas y republicanos, diluyeron las contradicciones de dividir las clases y etnias, transformando las categorías de “mestizos” e “indígenas”, en síntesis de una “mexicanidad”, la cual a su vez oculta su una perspectiva racista y colonial.

Esta transformación de las elites criollas les llevó a proclamarse de “mestizas”. De forma que muchos indígenas desaparecieron de los censos, al igual que una gran cantidad de pobres urbanos dejaron de ser indios y negros, mientras la burguesía criolla, europeizada y/o agringada, escribía y pregonaba al mestizaje y a los indios en ceremonias cívicas y fiestas públicas. Al mismo tiempo, los criollos ufanando su pasado blanco y europeo, dueños del dinero y de las instituciones de la alta cultura, terminaron por reinventar la historia, en medio de una disputa interna entre liberales monárquicos y republicanos, laicos y clericales.

No obstante las limitaciones del nacionalismo ambiguo y su demagogia racial, acabaron por incorporar las otras historias nacionales, étnicas y de clase, resignificándolas.

Pero esta capacidad de tomar los colores del medio aunque le sean hostiles, no bastó para desaparecer los otros sentidos de la historia de la nación mexicana. Entendida como un proceso contradictorio, producto de luchas contra los invasores e intervencionistas, pero también, como el resultado de profundas luchas intestinas, étnicas, religiosas y de clase.

Si rastreamos en el pasado se patenta un primer elemento básico de nuestra condición nacional: el pasado indígena y sus pueblos originarios. En todos ellos, a pesar de sus diferencias lingüísticas y sus particularidades locales, encontramos pautas generales que le dieron un sentido de identidad compartida al proceso de humanización del espacio geográfico que hoy ocupa México y que deriva de lo que los historiadores llaman Mesoamérica, Aridoamérica y Oasisamérica. La pluralidad de formas de vida de los grupos originarios que iban desde los cazadores recolectores hasta los pueblos agricultores, no impide reconocer los procesos de formación de identidad nacional expresadas con relativa plenitud en las culturas madre: olmecas y toltecas, en los grandes desarrollos mayas, quiches, zapotecas, mixtecas, mexicas, purépechas y otros núcleos del noroccidente y nororiente del territorio mexicano.

Las raíces de lo mexicano y la nación brotan de esas historias. La nación viene de ahí. El peso histórico de algunas expresiones indígenas, en particular de los mexicas, no cancela el sentido de identidad, las prácticas comunitarias, las creencias compartidas con iguales o diferentes nombres de la relación con la tierra y las fuerzas primordiales del universo. Lo mixteco, lo maya, lo quiche, lo mexica, no hacen más que confirmar que somos “los hombres del maíz”, sus hijos.1

Lo indígena como proceso particular de la humanización de estas tierras, como trabajo y cultura, como elemento de identidad global, se ha convertido en un rasgo fundamental que da consistencia a “lo mexicano”. La indianidad es el espacio de identidad donde lo indígena interactúa con los mestizos urbanos y rurales, dándole un sesgo particular a la cultura popular mexicana. Dentro del campo popular todos tenemos una raíz indígena a pesar de las relaciones de opresión y lucha que establecemos entre nosotros mismos; contradicciones, las más, que se derivan de la supremacía del capitalismo, de sus rasgos coloniales y del criollismo. Sobre esa profunda raíz indígena e indiana, se proyecta la resistencia de más 500 años contra la explotación colonial y capitalista.

A partir de los años 70 la dimensión cultural sufrió transformaciones considerables en todo el proceso de reproducción de la vida social y sobre todo en lo referente a su función social, en especial por los dictados y presiones internacionales, que, debido a los acuerdos internacionales que suscribía el gobierno, se gestaba su imposición.2

La importancia del financiamiento y la adecuación de la cultura al orden del mercado se hizo presente desde la primera reunión intergubernamental en materia de cultura, organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO): la Conferencia de Venecia  de 1970. Su informe final titulado “Financiamiento del desarrollo cultural”  (UNESCO, 1970) concluyó que la situación histórica de los países del tercer mundo “favorecen una acción de persuasión frente a los mecanismos de financiamiento internacional, […] posibilitando el financiamiento del desarrollo cultural, en sus diversas facetas”.3

Así también en la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales  (MONDIACULT) celebrada en México en 1982 — justo en el momento de mayor crisis del pago de la deuda a EE.UU. y momento de la entrada de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) — se situaba como necesario “que las empresas, los organismos y las instituciones privadas, así como los organismos regionales e internacionales unan sus esfuerzos para participar activamente en el movimiento del desarrollo cultural […] [y que] aprovechen todos los medios disponibles para el financiamiento de proyectos culturales”.4

La labor inicial del Banco Mundial en lo orientado a los objetivos de financiación en materia de cultura no estaba fundada en las repercusiones que pudiera tener la destinación de recursos financieros en el terreno cultural sino en la contribución al crecimiento económico o al alcance de objetivos cuantitativos en campos como, por ejemplo el “turismo cultural”.5

Es en la década de los 90 cuando su grupo de trabajo sobre “desarrollo social” comienza a identificar a la cultura como dimensión constitutiva del desarrollo, situándose a tono con el discurso que se viene manejando desde las reuniones de la UNESCO en materia de políticas culturales. El presidente de la UNESCO a cargo entre 1961 y 1974, Rene Maheu, argumentaba que: “el centro de gravedad de la noción de desarrollo se ha desplazado pues de lo económico a lo social. Hemos llegado ya a un punto en que esta evolución desemboca en lo cultural. Hasta los economistas reconocen ya que, o bien el desarrollo es total o no es tal desarrollo y que no es una metáfora hablar del desarrollo cultural; este desarrollo es parte integrante de y dimensión propia del desarrollo total”.6

Fue entonces que el Banco Mundial recuperó las nuevas definiciones asumiendo que, la expansión del desarrollo cultural estaba signado, como los demás programas y grupos de trabajo, por la intención y el compromiso con los sectores más pobres de los países en desarrollo, con específico interés en colocarlos en actividades que con base en una mayor identificación cultural entre sí y entre otros grupos, de modo que pudieran volverlos económicamente activos7. Creación de “capital humano”, según las nociones del discurso dominante, es lo que constituye básicamente el interés del Banco por irradiar su campo de acción hacia la cultura. Esto significó la recodificación de la humanidad, la cultura y la naturaleza convirtiéndolos en capital natural, humano y cultural. La fuerza de trabajo, las significaciones culturales, las potencialidades creativas se transmutaron en capital humano para facilitar su incorporación al proceso de reproducción de la riqueza capitalista.

Cabe aclarar aquí que los organismos internacionales creados para alentar las iniciativas de desarrollo en materia cultural como la UNESCO o el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), son órganos dependientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que de ninguna manera son órganos descentrados o desterritorializados; su pertenencia representa un campo de fuerzas donde se ponen en movimiento intereses, beneficios, relaciones de poder con un gran presión de los intereses económicos de los Estados Unidos, quien a su vez impulsó la creación de tales organismos en el momento histórico de reconstrucción de la economía internacional. Y no hay que olvidar que, si bien el  Banco Mundial se presenta como un ente que financia la reconstrucción y el desarrollo de países atrasados, ha trabajado afanosamente por la descomposición estructural de los países periféricos del capitalismo mundial, conforme a las proyecciones geoestratégicas y de “seguridad nacional” estadounidense, propiciando la inestabilidad económica y la violencia social de esas naciones, sin perder por ello la inclusión en su discurso de los Derechos Humanos.8

Otro ejemplo de esto es la aprobación de la Agenda 21 de la Cultura que en su primer documento firmado en el 2004 en el V Foro de Autoridades Locales para la Inclusión Social de Porto Alegre, en el marco del primer Foro Universal de las Culturas/ organización mundial Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), establece las bases de un compromiso de las ciudades y los gobiernos locales para el desarrollo cultural. Teniendo como ejes centrales “la relación entre la cultura y los derechos humanos, la diversidad, la sostenibilidad, la democracia participativa y la paz”,9 con énfasis en los procesos de desarrollo cultural ligado a las industrias culturales y creativas y la sustentabilidad. México firma la adhesión a la Agenda 21 de la Cultura en el 2011 con Marcelo Ebrard como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, documento que promueve el turismo a través de la imagen de la ciudad a nivel nacional e internacional, planes de “desarrollo sustentable y proyectos innovadores”.

En este sentido el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue importante para configurar la centralidad de la cultura como factor de “desarrollo” en la medida que uno de los aspectos que regula es la llamada “Propiedad intelectual” a través de licencias, patentes y derechos de autor, restringiendo el acceso y la difusión de amplios campos del saber humano. Uno de los objetivos centrales del TLCAN es “proteger y hacer valer, de manera adecuada y efectiva, los derechos de propiedad intelectual en territorio de cada una de las partes”10 para  que “cada una de las partes otorgue en su territorio, a los nacionales de otra Parte, protección y defensa adecuada y eficaz para los derechos de propiedad intelectual, asegurándose a la vez de que las medidas destinadas a defender esos derechos no se conviertan en obstáculos al comercio legítimo”.11 Generando de este modo espacios jurídicos para la apropiación y reproducción restringida de elementos indispensables de la vida cultural de una sociedad como son la música, el cine, obras literarias y artísticas, artesanías, saberes tradicionales, obtenciones vegetales, nuevas variedades de plantas, arquitectura patrimonial, territorios, entre otros elementos. Limitando seriamente el uso y la producción colectiva de saberes, prácticas y conocimientos de un modo contrario a lo que la Free Software Foundation y Creative Commons llamaría Cultura “libre” y que significa, “la libertad de usar el trabajo y disfrutar de los beneficios de su uso; la libertad de estudiar el trabajo y aplicar el conocimiento adquirido de él; la libertad de hacer y redistribuir copias, totales o parciales, de la información o expresión; la libertad de hacer cambios y mejoras, y distribuir los trabajos derivados”.12

El “desplazamiento” del desarrollo, antes anclado en lo económico, hacia lo social y después a lo cultural —identificando esos tres elementos como integrales del “desarrollo total”— lo que ocurrió fue que el discurso hizo olvidar e invertir la atención del desarrollo económico-social del sujeto con la distribución de la riqueza, derecho al trabajo, al salario, a un contrato colectivo, a la educación, a la salud, a la vivienda, conseguible bajo condiciones de igualdad económica y política.  En este movimiento se resignificó la cultura, ya sea reconociendo, valorando y defendiendo los rasgos distintivos-identitarios (costumbres, cosmovisiones, hábitos, saberes, tradiciones, artesanías), así como en el resguardo del multiculturalismo, esto es: protección a la cultura como mera imagen; propiciando tal desarrollo cultural a través de la democratización de la cultura (difundir los valores y las expresiones de la alta cultura hacia todos los estratos y clases sociales).

Esta ideología, que se presume como universal, se concretó al permear no solo en los discursos y prácticas de toda la sociedad, sino también al conformar los lineamientos y las políticas recomendadas y/o ejercidas por las instituciones, organismos, secretarías y demás entidades. Y con mayor particularidad, esta ideología funge como una puesta en práctica de iniciativas, programas y proyectos  intervencionistas que abogan por intereses económicos de países centrales, de los que su injerencia es muy considerable en la forma y magnitud en que se agravia a la sociedad mexicana en un ámbito tan fundamental como es la cultura.

Para el caso de México, en 1988, en el periodo presidencial de Miguel De la Madrid se funda el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), organismo que desde entonces pretende fungir como rector de la política cultural del país de la cual su primer director fue Víctor Flores Olea. El segundo, ya en el gobierno de Salinas de Gortari, fue Fernando Tovar y de Teresa, quien dio el diseño que actualmente tiene. El objetivo de su fundación fue darle al sector cultural mayor independencia, organizándose en su estructura administrativa como un órgano desconcentrado de la SEP.

En 1989, ya en el periodo presidencial de Salinas de Gortari se funda el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), instancia creada para el fomento y apoyo para la creación artística.  Con estos dos acontecimientos se inicia la franca neoliberalización de la política cultural del país y se agudiza el sometimiento de la dimensión cultural y estética a la lógica de acumulación capitalista.

Hacia el año 2000, que a su vez fue el inicio del sexenio de Vicente Fox, las políticas emprendidas estuvieron acorde a las recomendaciones internacionales referidas anteriormente. Ya avanzado el gobierno foxista se realizó en el país el Seminario Internacional sobre Indicadores Culturales,  en el que se destacaba la importancia del potencial cultural para el desarrollo de los países de América Latina. La estrategia de desarrollo económico para nuestro país tenía en el bienestar cultural su correlación para lograrlo, según las palabras del entonces director en el país de la UNESCO, Gonzalo Abad-Ortiz: “los parámetros tradicionales de desarrollo como son el producto interno bruto y otras variables macroeconómicas no están de ninguna manera reñidas con el bienestar cultural. Al contrario, entre éste y el desarrollo macroeconómico hay absoluta compatibilidad y para ello hay que afinar métodos y mecanismos…”.13

A partir de este sexenio, el binomio cultura-economía tiene una continuidad y un despliegue cada vez mayor. Este adquirirá expresión en la predominancia de las industrias culturales en la agenda pública, su impulso en la producción de objetos culturales como libros, discos o películas, así como la industria cinematográfica. En México, durante el sexenio mencionado, constituía un asunto importante para la economía, expresado en la preocupación por convertirlas en industrias sólidas, capaces de afectar significativamente los índices del Producto Interno Bruto (PIB), frente a la crisis y relativo desmantelamiento que había padecido esta industria con la puesta en marcha del TLC.14 El trabajo en políticas culturales estuvo, así, decantado hacia el impulso a industrias culturales. Por otra parte, en cuanto a legislaciones en materia cultural no hubo ninguna en ese sexenio, y las que se preveían iban dirigidas a la preservación y protección del patrimonio cultural y monumentos históricos.15

El ejemplo paradigmático sobre los usos que, en la lógica del beneficio, se le da los recursos destinados a la cultura, se expresa en lo que Vicente Fox llamó “joya de la corona”16 de su sexenio en materia cultural: la Megabiblioteca Vasconcelos.  El lema de la burocracia en materia cultural del periodo foxista “hacia un país de lectores” estuvo muy bien complementado con el polémico proyecto de la Megabiblioteca, el cuál fue criticado por lo exorbitado del costo, por lo inacabado del inmueble, por los contratos otorgados a parientes, además de carecer de la materia que cualquier proyecto bibliotecario debe tener como comienzo: los libros. La inauguración del proyecto inacabado con todo y  sus irregularidades, críticas, demandas y auditorias dio muestra de tener como finalidad la continuidad presidencial del partido en turno, la absorción de electorado y la “conclusión” de una política cultural centralista y burocratizada.

La carencia de ejemplos representativos del ejercicio gubernamental en materia de cultura para dicho periodo, también es un indicador de múltiples agravios, pues la falta de visión y las evidentes concepciones retrogradas de tal proyecto de gobierno de tinte conservador, se reducen en el plano general a ese único ejemplo. Esto tendrá continuidad para el sexenio que respecta al presidente Felipe Calderón Hinojosa.

El continuum de este sexenio se expresa en las orientaciones que se proponen para el ejercicio de políticas culturales plasmadas en el Programa Nacional de Cultura 2007-2012 del Plan Nacional de Desarrollo,17 según las cuales “la política cultural de los próximos años debe contribuir a la comprensión fundamental de que las industrias culturales y la producción y promoción del arte y la cultura ofrecen condiciones y potencialidades para el desarrollo económico  […]”18. En referencia a la función de la cultura,  se señala que la ampliación de la contribución de la cultura al desarrollo y el bienestar social entraña el reconocimiento de la importancia del sector de la cultura en la economía y la necesidad de fomentar las industrias, las actividades y los proyectos culturales que tienen una repercusión positiva en el desarrollo y el bienestar de las comunidades y las regiones. Como generadora de riqueza e integrante de los procesos económicos, la actividad cultural es compatible con el concepto de inversión, por lo que implica también valorar los mecenazgos, patrocinios y coinversiones como componentes indispensables de la promoción y difusión de la cultura y las artes.” 19

Con ello se evidencia la tendencia economicista-mercantilista que ha seguido la cultura desde los sexenios anteriores, con base en las recomendaciones y acuerdos conformados en las reuniones y seminarios internacionales. Cuando no es referida con criterios economicistas, de mercado e industriales, es por otro lado identificada como mera imagen, como escaparate estético de “culturas” o comunidades que deben ser conservadas y valoradas como expresión identitaria de lo  local o grupal. Tal como se expresa en el mismo documento: “Nuevos conceptos sobre sectores como el de las industrias culturales (cinematográfica, televisiva, radiofónica, fonográfica, editorial, de diseño, de artesanías, entre otras); nuevas definiciones como las correspondientes a la diversidad cultural y al valor del patrimonio inmaterial, antes denominado “intangible” por la UNESCO; nuevas prácticas enriquecidas con conocimientos interdisciplinarios como la de turismo cultural, se han hecho presentes con enorme fuerza tanto en el vocabulario y la actividad cotidiana como en los espacios propios de la economía y del mercado y han alcanzado así una mayor permeabilidad social.”20

Desde documentos tempranos hemos visto que también se hace hincapié en la necesidad de alentar el financiamiento privado ya que este da “mayor libertad” al artista, institución u organización, que el subsidio otorgado por el estado (UNESCO, 1970, p.30). “Mayor libertad” en este contexto no significa más que las iniciativas de creación, producción y comercialización de cultura con criterios orientados al mercado y a la convertibilidad cósica de la cultura expresada en un objeto de consumo. De tal manera, el papel de éste se desplaza, quedando reservado al financiamiento para inversiones “básicas” como centros culturales, de educación e investigación cultural (Harvey, 2003, p. 80).

En la práctica, las burocracias emplazadas en las instituciones culturales se continúan beneficiando de los recursos destinados a fines distintos de esos. Tal es el caso de las evasiones que ha hecho CONACULTA frente a las peticiones hechas por parte del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) para que muestre los resultados de algunos eventos y el uso dado al presupuesto asignado (Cisneros, 2008, junio 15). Uno de ellos, que consistía en la realización de un estudio titulado “Diagnóstico general de la cultura en México”, el cual se asignó a consultorías externas, fue denunciado por realizar una “duplicidad de funciones” ya que se pagó a diversas consultorías para realizar dos estudios y una asesoría para las cuales el CONACULTA cuenta con las secretarías y departamentos adecuados para realizar tales trabajos.  En la pugna resalta que de dos de las consultorías es socio el ex-Secretario de la SEP, Fernando Solana Morales, además de que en ambas laboran las mismas personas sólo diferenciándose la razón social (Cisneros, 2008, Agosto 4) Cabe destacar, además, que la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados encargó a la UNAM un estudio similar: el “Diagnóstico de la Cultura en México” (Cámara de Diputados, s.f.), el cual fue realizado y publicado en el documento “Información sobre la cultura en México” (Serra-Puche & Salas, 2009) como primer paso del proyecto general.

Las críticas por parte de los actores directamente vinculados a la cultura, tanto promotores como artistas e intelectuales, son sintomáticos del decadentismo de la cultura en manos de la ineptitud e ignorancia de los ocupantes de los últimos gobiernos. Al ser los actores inmediatos a la práctica cultural dan cuenta de las contradicciones entre discurso (ideología) y práctica, entre recomendaciones y políticas que, en los pasados sexenios han estado expresadas por una fuerte protesta de la comunidad cultural y artística del país.

Desde el intersticio del periodo panista las críticas se han potenciado, especialmente en lo que respecta a la disminución en los recursos asignados al sector, que ha sido reducido 2 mil millones de pesos en referencia al otorgado en el último año del gobierno de Vicente Fox21 factor que se ha visto como un “golpe a la cultura, un golpe a la educación y un golpe al desarrollo de México”.22 Esta reducción en el presupuesto pone en evidencia el desprecio hacia el sector cultural en la agenda de gobierno panista, donde se ha privilegiado el aumento para las secretarías de Defensa y Marina, trasladando lo correspondiente de cultura hacia esos sectores.23

Este hecho condujo a la escritora Margo Glantz24a afirmar que con tal disminución y traslado de recursos se demuestra que “este país va a estar gobernado con la fuerza y no con la inteligencia”. El rechazo en la disposición de financiamiento estatal hacia el sector cultural pone a esta en un borde de posible privatización no sólo de la creación, promoción y difusión cultural-artística sino del patrimonio cultural-histórico, dejándolo en manos corporativas y empresariales, como refleja la iniciativa legislativa impulsada por diputados priistas y panistas: la “Ley de Coordinación del Desarrollo Cultural”, intensamente criticada por la comunidad cultural.25 Lo que demuestra el ejercicio gubernamental de los dos periodos panistas en el campo cultural es que, como lo afirma el compositor Mario Lavista:26 “la cultura les parece poca cosa y piensan que, por encima de todo, deben prevalecer las cuestiones económicas”.

III.III Economía y cultura del libre comercio

El papel de la culturas vinculado con aspectos económicos, sociales y políticos forma parte de los debates actuales en vastos sectores- públicos y académicos- con una importancia cada vez mayor del rol que la cultura juega en dichos espacios. A la vez que las nociones usuales de cultura quedan carentes de significado, sujetas a marcos de referencia específicos, dentro de los variados procesos históricos del que han sido parte.

No podemos dejar de entender el desarrollo actual de la noción de cultura, si no es en términos económicos, en una relación no falta de tensiones. Existe una rispidez característica entre economía y cultura, dada por la usual oposición que la cultura plantea frente a lo económico a favor de la libertad creadora en el campo artístico, lo intangible e inmaterial de la cultura, lo expresivo y creativo, generalmente en contradicción con los esquemas económicos, burocráticos o administrativos. A su vez, los usos y definiciones de “cultura” tienen nuevos significados, conjugándose con una ampliación de lo “económico” a favor de nuevos espacios de poder y control. Si hablamos de la relación entre cultura y economía, estamos obligados a plantear que la producción de bienes y servicios culturales se estructura, en primer lugar, sobre la base de valores simbólicos.27 Como hemos expresado antes, parte de las tensiones y cruces de esta relación está dado por el hecho de que la cultura aparece como base del crecimiento económico, vinculada con nociones de desarrollo, ligada al turismo, la inversión, las industrias culturales, el patrimonio y al interés por el pasaje de las formas de producción intelectual colectiva a ámbitos privados. A su vez emerge como instrumento de cohesión y transformación social, ante profundas crisis de representatividad y gubernamentalidad neoliberal. La cultura es vista como un recurso convertida en un pretexto para el progreso social y político, como también para el crecimiento económico. En este sentido la cultura tendría una concepción expandida e interesada. A su vez, esta idea de la cultura como un recurso, viene ligada al concepto de “cultural capitalismo”,28 que instala a la producción cultural en el centro del desarrollo, y que motoriza la dinámica del sector con vistas a su subsunción en la lógica del valor de cambio y a una mayor acumulación.29 Al sucumbir los fines y los valores más elevados de la cultura a la lógica del proceso de producción y del mercado, la recepción pasa a estar dictada por el valor de cambio. Así también, para Luther Blisset y Sonja Brunzels, las relaciones sociales de dominio se expresan en las formas de producción capitalista, en las desigualdades como el sexismo y el racismo.

“La normalización de tales relaciones de dominio se sostiene a través de la producción y circulación de los discursos sociales y de las formas de gramática cultural”.30 Dentro de esta lógica la cultura asoma, como la piedra angular, del llamado capitalismo cognitivo, en términos de producción de conocimiento, sobre bienes inmateriales, relacionados con la creatividad, originalidad y el bien colectivo. Valores, ideas, significados sociales, conocimientos, material intangible, que forma parte del patrimonio colectivo, son producidos y reproducidos en términos de valor. Espacios asignados tradicionalmente a la cultura, son ahora parte de la economía. Este proceso -culturización de la economía- para Yúdice no ocurrió solo, “si no que fue cuidadosamente coordinada mediante acuerdos sobre el comercio y la propiedad intelectual, tales como el GATT y la Organización Mundial de Comercio (OMC), y mediante leyes que controlan el movimiento del trabajo intelectual y manual.”31

III.IV Política cultural

La reivindicación de la cultura y la necesidad de obtener un espacio como este los conduce a identificar el desarrollo cultural como un derecho a ejercer, por lo que las maniobras de demanda  y gestión van encaminadas a trascender la cultura como mero entretenimiento o esparcimiento, aduciendo querer ir más lejos ya que afirman que “lo único que cura el alma y abre caminos es la cultura”.32  Esta acepción de la cultura como entretenimiento está plasmada en el Objetivo 21 del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012,  en el cual se afirma que “una característica de las sociedades abiertas es contar con ofertas amplias para la recreación  y el entretenimiento,  por lo que será importante impulsar el crecimiento de la oferta cultural  y artística en diferentes ámbitos y en todas las regiones.” 33

La escasa rentabilidad que puedan generar tales proyectos es lo que los mantiene en fila de espera para la otorgación de recursos o para el apoyo en la gestión necesaria que permita obtener los espacios requeridos que pongan en marcha los programas. Se dejan de lado, así, los proyectos, iniciativas y prácticas culturales que no alienten la rentabilidad mercantilista.

El sujeto social está ausente en la participación que implique propuestas, políticas, creación, proyección, producción, etc. El papel de los individuos es de receptores, los cuales para la “democratización” de la cultura adquieren un sentido meramente objetivo. Los destinatarios y beneficiarios: individuos y familias, disponen de ello bajo un marco de consumo cultural. Sólo en tanto que consumidores son partícipes de la vida cultural; así es como ejercen su derecho a la cultura. Son “libres”  en tanto que venden su fuerza de trabajo (enajenada) y están habilitados para consumir la cultura cosificada. Cabe decir, sin embargo, que estas son solo libertades de forma sometidas a los fines de la economía mercantil. La concepción que sintetiza su orientación ideológica y que presenta la apertura del mercado como el lugar donde todos tienen la misma libertad,  además de las mismas posibilidades y oportunidades de tener igualdad,  se pone en duda cuando se antepone la condición de clase como condición de posibilidad.

III.V Educación y cultura

Para nosotros el ataque educativo es parte de una confrontación mayor que se da en la dimensión cultural de la vida social. Un ataque directo del aparato cultural del Estado mexicano, representado no solo por los medios de comunicación y su sobresaliente potencialidad y recursos, sino también por un resquicio de valores culturales heredados del patriarcalismo de regímenes anteriores al neoliberalismo. La esencia del discurso cultural del Estado mexicano es profundamente deshumanizada y deshumanizadora. Algo de esto ya ha sido denunciado en este Tribunal por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Este ataque a la educación se manifiesta también en la progresiva desaparición de las normales rurales y su proyecto de educación social, el cual de 46 planteles originales, sólo quedan 16. En este proceso se ha vivido una incisiva persecución de la juventud organizada dentro de las instituciones educativas, como demuestra el caso de los jóvenes de la Federación de Estudiantes de Nayarit, a quienes se les ha impedido incluso llevar a cabo actividades culturales. En este ámbito sin duda los responsables generales son los altos mandos de la Secretaria de Educación pública (SEP) y el charrísmo sindical del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quienes en subsecuentes bancadas políticas apoyadas de los medios de comunicación, como Televisa, han contribuido enormemente a legitimar la imposición de un modelo educativo que privilegia el conocimiento técnico y cercena las posibilidades de una educación crítica y autogestiva.

La exclusión permanente de millones de jóvenes del derecho a la educación es parte de esta ofensiva por parte de las instituciones responsables, puesto que de manera no circunstancial sólo tienen acceso el 57% de los jóvenes entre 15 y 19 años; y de manera radical 95 de cada 100 jóvenes mayores de 2034 se les negará la posibilidad de una educación superior. Esta dramática cifra hasta la fecha no ha parado de incrementar fomentada por el estrangulamiento financiero de las instituciones públicas y su paulatina privatización. Un ejemplo claro de este proceso se dio en el año 1999 con la implementación de diversas cuotas y reformas a los planes de estudio de la UNAM, intento que desencadenó la huelga en contra de la privatización de esta importante institución.

III.V.I La cultura de la evaluación

La ofensiva cultural más aguda contra la educación tiene origen con el “Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica” (ANMEB)35 bajo la presidencia de Salinas de Gortari y con Zedillo en la Secretaría de Educación Pública. Durante más de 20 años el perfil de la docencia fue redefinido claramente hacia nuevos intereses: El viejo discurso posrevolucionario fue sustituido por el discurso tecnocrático; los maestros fueron poco a poco reformados en su autonomía y materia de trabajo; y los educadores terminaron por ser finalmente reeducados. Esta nueva educación redefinió no solo el perfil de los docentes, sino también el de la propia escuela como institución que contempla tanto a padres de familia como al cuerpo de alumnado. Esta transformación determinó a la educación en general como un mero conjunto empleados de la educación, padres de familia, maestros y alumnos reducidos todos a elementos cuantificables en su valor económico.

(…) en el siglo XXI ya no tiene más influencia la pedagogía ni la escuela, la principal influencia de la escuela y la pedagogía derivan de la economía y de la neurociencia, es decir, cómo aprende el cerebro y cómo la bioquímica se refleja en la psicología, y cómo utilizo como una especie de kung fu didáctico, todo ese bagaje y todo ese coctel para resolver en una sola entrega, un paquete de habilidades que le permitan a esta persona en formación sobrevivir un mundo de contradicciones y competencias.36

Más de 20 años consecutivos de ANMEB, han pervertido la educación pública, reduciendo a ruinas la tradición de la escuela rural mexicana y convirtiendo a muchos de sus actores en simuladores políticos en busca de reconocimiento y respeto. Sin embargo, no han sido suficientes años para detener las supuestas necedades a las que se aferran y buscan profundizar con el Acuerdo número 592 que establece la Articulación de la Educación Básica (AAEB).37

Al controlar lo que ellos llaman “evaluación” en realidad lo que controlan es absolutamente todo el proceso de trabajo dentro del aula: la asignación y el destino del presupuesto, los contenidos de aprendizaje, los perfiles tanto de docentes y autoridades educativas, así como de alumnos y padres de familia. De esta manera la escuela aparece como una extensión más del despotismo del Estado que, la cual se manifiesta en todo caso como una organización gerencial (educative management), que administra todo tipo recursos, olvidándose de asegurar la constitución y proyección de seres humanos. Los alumnos en este panorama no son vistos como “personas”, son como simples insumos de un producto llamado “capital humano”, en el que nuestra propia infancia ha sido modelada desde hace 30 años atrás.

III.V.II Los nuevos contenidos

Las Habilidades Digitales para todos (HDT) y el idioma inglés como la panacea de la competencia, pasaron a ocupar el primer lugar en los contenidos básicos de aprendizaje, “una opción viable para convertir a nuestros niños en los ciudadanos del siglo XXI”, es el discurso que mantienen las instituciones de educación en alianza con grandes empresas que solicitan constantemente técnicos y elementos sustituibles. Quienes manejen adecuadamente estos elementos serán los nuevos ricos y en esta repartición de la riqueza los maestros juegan un papel principalísimo porque ellos serán los nuevos banqueros:

Porque el docente está visto como el nuevo distribuidor del bienestar, de la nueva riqueza social que es el saber humano. Cuando yo digo que la economía influye en la educación estoy diciendo que el valor agregado actual tiene que ver con los procesos producto del saber acumulado de las personas (…) los docentes son los nuevos distribuidores del nuevo petróleo nacional que es el saber humano (…) ¿Qué es lo que busca la nueva escuela? Habilidad lectora superior (…) por lo que el 592 propone competencias lectoras que se orientan hacia habilidades lectoras superiores; incluimos segunda lengua obligatoria porque en campo del lenguaje y la comunicación ya no es suficiente el dominio de alto nivel de la lengua materna.38

Este mensaje, aparte de la gran cantidad de falacias que contiene, demuestran los intereses netamente políticos del 592. Lo que busca en el fondo es una nueva forma de aculturación inculcada desde temprana edad incluso ya en el grado preescolar, un movimiento ideológico en detrimento de la cultura y lengua nacional, pero sobretodo en contra de las lenguas de nuestros pueblos originarios, las cuales serán pronto relegadas a partir de la abrumadora cantidad de materiales y discursos ideológicos en nombre de la “interculturalidad”, transformando el invaluable valor de la lengua materna en un idioma especificado para “los negocios y las finanzas”.

Otros aspectos de los nuevos programas, desde las últimas reformas (1993, 2003, 2009, 2012 ) es la revisión que se hacen a los contenidos de historia, civismo, desarrollo psicomotor, desde la educación preescolar hasta la secundaria.

Cuadro I. “Distribución del Tiempo de trabajo para Primero y Segundo grados de Primaria en escuelas de Tiempo Completo.39

En el cuadro de arriba se observa el modelo de distribución según las prioridades que establece la SEP en la formación de los alumnos de primaria. La cual patenta a su vez el modelo de ciudadano que se propone construir el sistema educativo nacional. En el que de las 35 horas semanales, o bien 1400 horas anuales, sólo 2 y 80, respectivamente, son designadas a contenidos de reflexión cívica, filosófica y social.

III.V.III La violencia en el aula

Esta resulta de la violencia social proveniente de la estrategia de Seguridad Nacional y de su manejo deshumanizador en medios. Así lo revela una investigación de Brenda Mendoza González, académica de la Universidad Autónoma de Estado de México (UAEM), quien lleva más de 15 años trabajando en el tema y es una de las investigadoras mexicanas más reconocidas en la materia.

La científica social participó en el simposio “Acoso escolar: discusión o diagnóstico”, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)” ahí presentó algunos resultados de sus trabajos, realizados con alumnos de segundo año de primaria, entre ellos entrevistas con 130 niños y niñas acosadores de diferentes primarias.

Sobre el perfil de estos menores, señaló que 77% confesaron que agreden a otros porque son diferentes, 60% porque disfrutan ver su sufrimiento y 66% para demostrar su poder y fuerza sobre los demás.40 Esta investigadora insiste en que los agresores resultan tener más habilidades sociales que las vícitmas. Y como resultado ideológico de la sociedad son además racistas, sexistas, clasistas y rechazan abiertamente la diferencia.

La competencia promueve el individualismo y a la vez inhibe la empatía –fundamental para la democracia–, los exámenes y las calificaciones son perniciosos: aprisionan y debilitan el pensamiento y la creatividad de alumnos y maestros.

III.V.IV La educación desde los medios

El lugar que ocupaba la categoría de “familia” antes de la primera mitad del siglo xx, fue sustituido de manera fáctica por la tarea educativa que guarda hoy la televisión. Desde entonces este medio ha jugado un papel determinante en la formación de la mentalidad infantil. Los ejemplos son históricamente amplios, pero no tanto como sus devastadoras consecuencias.41

Sin ninguna restricción de tipo legal, la publicidad dirigida a los menores se ha desarrollado de la manera más perversa convirtiéndose en lo que los propios publicistas han llamado una publicidad antiadultos. La cual busca generar en los infantes la demanda del producto, sin importar que su estrategia de venta genere actitudes antisociales. Cerca de 25 años la población ha sido víctima de un feroz ataque publicitario en el que grandes empresas nacionales e internacionales promueven abiertamente sus productos en beneficio propio y del Estado, hecho que ha provocado además de una introducción de valores consumistas, la destrucción radical de los hábitos alimenticios, pues al parecer los productos “chatarra” ignoran los altos índices de desnutrición en el país. Por otro lado, esta inseminación de valores externos promueve de manera constante la exposición de los menores a una violencia que se acepta y promueve como mero entretenimiento. Diversos estudios han demostrado que los programas infantiles presentan de manera cada vez más explícita actos de violencia donde el mensaje de fondo es: “la violencia es un medio hábil para lograr cualquier fin”.

III.V.V Las y los maestros

Si se transforma a los maestros, se transforma en general al sistema educativo y el perfil del alumnado. Y más aún, si se le arrebata el papel que guarda “el profesor” en la comunidad, para intercambiarlo por un paquete de medidas gubernamentales, el invaluable valor de la educación tiende a desaparecer, y a la par se difumina ese último resquicio de pensamiento libre y sensibilidad por los otros, clausurando en general el único espacio desde donde se puede analizar y cambiar a la sociedad.

La concepción de los estudiantes como capital humano conduce a promover valores y actitudes que se han desarrollado en el mundo empresarial: flexibilidad, autonomía, resolución de conflictos, cooperación, creatividad, trabajo en equipo, etc. Este enfoque de ninguna manera pone en el centro la educación como un derecho de todo ser humano, sino que concibe a la educación como un insumo que puede permitir aumentar las ganancias de los dueños de los medios de producción. No se busca fortalecer una enseñanza donde los niños y jóvenes puedan desarrollar su creatividad en todos los terrenos, donde se les ofrezca una visión global de la sociedad y se desarrolle su capacidad para cuestionar o criticar el contexto en el que viven. Se trata de una formación en la que la creatividad y el espíritu crítico son estrictamente dirigidos a resolver problemas avocados a la eficiencia de la producción, el comercio y la prestación de servicios. No conduce a una educación en la que se contemple la cultura de los pueblos, en la que se reconozcan sus raíces históricas y las relaciones de éstas con la sociedad actual, en la que se fortalezcan los lazos comunitarios y solidarios. Por el contrario se hace una extensiva invitación a crear una formación individualista, en la que los estudiantes se enfocan de manera egoísta a su plan de vida personal como única vía para lograr el “éxito”, una filosofía de aceptación y adecuación del orden socio-económico preestablecido. La tendencia contemporánea de la educación se encuentra cada vez más lejos del trabajo social, en beneficio de la comunidad, y cada vez más cerca a la rápida incorporación en el engranaje neoliberal.

Aunado a lo anterior, desde Washington sugieren: “expandir las oportunidades de educación vocacional y técnica, para que el sector privado invierta en el capital humano de México”;42 lo que muestra la continuidad con la que, desde la década de los 90, orientaban las acciones del Banco Mundial en “compromiso” con los sectores más pobres de los países en desarrollo y su interés en colocarlos en actividades que pudieran volverlos económicamente más activos.43 Creación de “capital humano” (para usar las palabras del discurso dominante) es lo que constituye en esencia el interés del Banco por irradiar su influencia a todos los ámbitos. Esto representa en pocas palabras, la recodificación de la humanidad, la cultura, la educación y la naturaleza, para transformarlos en capital natural, humano y cultural, y facilitar así su incorporación al proceso de reproducción capitalista. Esta es una recomiendación de la empresa trasnacional Manpower (2006) la cual en su informe El futuro del trabajo en América Latina, recomienda fomentar la autoaprendizaje, la responsabilidad por el desarrollo y la capacitación personal; “aprender a aprender” como clave para satisfacer las demandas de un mundo hipercompetitivo entre las empresas y de paso, entre los individuos.44

III.VI Violencia cultural y vida cotidiana

La imposición de una cultura neoliberal homogenizante y la consecuente destrucción y exclusión de formas distintas de cultura, es un proceso que afecta directamente a la reproducción de la vida social en su conjunto. Debemos concebir la cultura más allá del sentido común que la define y reproduce sólo en un como un fragmento del mundo, de carácter independiente o secundario. Por el contrario, la cultura es una dimensión esencial y omnipresente de la reproducción de nuestras vidas que acompaña todas nuestras actividades. Las sociedades y los individuos que las componen tienen la capacidad de elegir y dar la forma a su propia convivencia, a su socialidad, de acuerdo a su propio sistema de necesidades y capacidades. Tienen, pues, la capacidad de decidir sobre la forma en que se produce y consume su riqueza y de este modo reproducir el excedente como una identidad colectiva. Como diría Bolívar Echeverría, es en la dimensión cultural donde “la existencia humana se afirma como tal”.45

En este complejo proceso todas las formas de solidaridad social se disolvieron para instaurar la ideología del individualismo exacerbado, la propiedad privada y la competitividad. Lo que parecía ser un “nuevo campo” donde los sujetos y las comunidades parecían moverse a favor del beneficio general, terminó siendo un campo en el que se promueven acciones que a la larga se contraponen a las propias comunidades, pues se basan en estructuras que mantienen y reproducen el control y el poder económico; un proyecto refundacional del capitalismo definido como un “programa de destrucción metódica de los colectivos”.46 Este proceso de precarización de las juventudes presupone y alimenta la exclusión de la mayor parte de los trabajadores urbanos y rurales de las instancias de toma de decisiones políticas, ya no digamos de lo que ocurre en todo el país, sino también y de forma más violenta, de su propio entorno y socialidad.

Una condición inherente para las y los jóvenes en esta carrera de competencias y enriquecimiento capitalistas es la explotación; somos despojados de nuestro derecho a la libre elección de trabajo, así como a condiciones equitativas y satisfactorias, así como a la protección contra el desempleo (Art. 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos). No sólo no contamos en la realidad con estas garantías, sino que son impensables en el actual sistema capitalista, pues evidentemente resulta inimaginable el derecho a la libre elección del trabajo, en un país donde son forzados a migrar 609 personas diariamente, de las cuales 4 de cada 10 son jóvenes; o pensar incluso en condiciones satisfactorias de trabajo cuando miles de mujeres se prostituyen desde niñas a causa de la pobreza y la falta de oportunidades.

A los jóvenes se nos niega la posibilidad de ejercer en libertad la toma de decisiones políticas, esto si no se nos ha impedido antes el derecho a la libertad de expresión. Censura a la expresión que no solo se expresa en la represión y persecución de las ideas, sino en la represión abierta y velada por parte del Estado mexicano. Reprensión que se expresa por ejemplo en la imposibilidad de trasmisión de programas radiofónicos producidos por las propias comunidades indígenas, como se establece por disposición oficial en la última reforma en telecomunicaciones.47

Otro caso reciente de embate contra la comunicación es el ataque a miembros de la Radio Totopo, en el contexto de la resistencia que se lleva a cabo en la región del Istmo de Tehuantepec contra las empresas españolas que los han invadido para desarrollar sus proyectos de energía eólica. También el desmantelamiento de Radio Proletaria, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, hecho que incluso motivó la condena contra el Estado de parte de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF),48 operativo que incluyó, además, la detención ilegal de un joven de 15 años.

Además, ha quedado en claro que ejercer el periodismo crítico es una tarea peligrosa y quienes practican dicha profesión en este país (en su mayoría jóvenes), son perseguidos y violentados constantemente, como le ocurrió a los integrantes de Brigada Altavoz tras asistir a una marcha contra la ley de telecomunicaciones en abril del presente año, cuando fueron seguidos hasta el metro Pino Suárez y agredidos en sus instalaciones, golpeados y despojados de su material de trabajo por los policías del gobierno del Distrito Federal.

La destrucción de las culturas y pueblos originarios de nuestro país es un ataque no solo a quienes formamos parte del mismo territorio, sino un atentado contra la humanidad misma. La riqueza cultural que como nación aportamos a la diversidad humana es inigualable, según el Censo de Población y Vivienda 2010, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estima una población de 15.7 millones de indígenas en México.49 Formalmente en nuestro país se reconocen 68 pueblos indígenas que se corresponden a las 68 lenguas que se hablan, sin embargo estos datos los podemos considerar mínimos pues las variantes de cada una de ellas podrían triplicar estos datos. Es toda esta riqueza cultural la que hoy se ve amenazada por la hegemonía norteamericana. En ese sentido también se nos excluye de la posibilidad de construir nuestra autonomía, más allá de la letra muerta de las leyes; tal es el caso de la Nación Tenek. Como se ha documentado, cuando las comunidades indígenas tratan de retomar el control de la reproducción de sus vidas, viven en el permanente acoso militar y en riesgo latente de muerte y encarcelamiento, anulando el derecho que tiene todo pueblo a que no se le imponga una cultura extranjera, como quedó pactado en la Declaración Universal de los Derecho de los Pueblos de Argel.

Desde el poder del Estado mexicano se impone, por ejemplo, una visión que prácticamente aboga por la conformación de identidades políticas y culturales eurocéntricas para nuestro país.50 Sin duda, este proceso de imposición y subordinación cultural violenta varios de nuestros derechos fundamentales reconocidos en diversos documentos como la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos de Argel y la Convención Iberoamericana de derechos de los Jóvenes. Del primer documento mencionado es claro que se viola nuestro derecho a que no se nos imponga una cultura extranjera (Art. 15), así como nuestro derecho a preservar y desarrollar nuestra propia cultura (Art. 13). De igual modo sufrimos un ataque a nuestro derecho a disfrutar de las riquezas artísticas, históricas y culturales de este país. (Art. 14). También evidentemente se ataca nuestro derecho a la educación. (Art. 22 de la Convención Iberoamericana de derechos de los Jóvenes) y nuestro derecho a gozar de libertad de pensamiento, conciencia y religión (Art. 17).

Además, la violencia de Estado no es sólo la respuesta a quien nos ponemos al modelo económico hoy imperante. De hecho, la violencia en la que está hundido nuestro país es sistemática. En la carrera constante de los capitales por elevar sus ganancias, los que salen perdiendo son siempre las y los jóvenes, arrojados a una existencia totalmente precarizada, no sólo en un sentido económico y político, sino también en la falta de espacios recreativos, culturales y de esparcimiento, afectándonos no solo en nuestro bolsillo sino también en aspectos emocionales y psicológicos. Vivimos una realidad de explotación, guerra, terror y sadismo. No sólo por la herencia general de barbarie capitalista, sino por las formas específicas de la violencia colonial de 300 años, las reiteradas agresiones e imposiciones culturales del “México independiente” y ahora sobre todo de las formas culturales que se imponen con el estado de excepción permanente por la dictadura cívico militar que ya denunciamos.

La reciente masacre de Ayotzinapa es muestra clara de que esta violencia hacia los y las jóvenes no es una falla del Estado, sino una tarea sistemática que éste pone en marcha, en todas sus instancias de gobierno, y conjuntamente con el crimen organizado y grupos paramilitares. Se trata de una política de intimidación, terror y control del creciente descontento popular y la organización autónoma de los jóvenes y otros sectores contra la desigualdad ocasionada por el sistema económico impuesto.

Antes de enunciar los casos que componen este eje queremos señalar otro ámbito afectado por la cultura hegemónica, aunque de forma casi invisible para el sentido común y mediante la normalización, es el de la vida cotidiana. Y dentro de ésta son fundamentales dos momentos: el del trabajo, de ocio y recreación. Recurren, por supuesto, a extender las jornadas de trabajo y hacerlas más extenuantes, al mismo tiempo que paga cada vez menos por ellas. Aquí ocurre una centralización del capital y de los centros de trabajo donde, por supuesto, no viven los trabajadores porque ellos son expulsados a la periferia. Así, como condición misma del trabajo en las ciudades se impone la transportación entre enormes distancias, sobre todo desde las precarias ciudades dormitorios y los cinturones de miseria. Al contrario de esto, cada vez se motoriza más la vida y se anteponen los vehículos a las personas. Las grandes ciudades se reconfiguran una y otra vez con las necesidades del libre mercado, no sobre de las posibilidades de crear verdaderos vínculos comunitarios sobre el espacio y el tiempo. Se construyen puentes y caminos destinados al transporte de mercancías y a los automóviles particulares, mientras los trabajadores se transportan en autobuses viejos y redes de metro deficientes donde pierden de 3 a 6 horas de su día, hacinados.

Así, se enfatiza que este ataque no sólo se da en los tiempos y espacios en los que ejercemos un trabajo. Supone también un ataque frontal al tiempo fuera de la jornada laboral, impidiendo los tiempos y momentos del disfrute de la reproducción de nuestras vidas. Como todos lo experimentamos en esta sociedad, nuestra actividad en tanto trabajadores y trabajadoras se reduce a un simple medio para poder subsistir, esto es, tan sólo trabajamos para obtener ingresos, un salario (siempre de hambre). Usualmente, y desde la ciudad sobre todo, ni siquiera consideramos el trabajo como parte de nuestra vida, sino más bien como un sacrificio del tiempo de nuestra propia vida. Nos vemos obligados a conseguir un salario. A tener que trabajar para, después, vivir. La vida, bajo las condiciones impuestas en esta sociedad comienza así sólo ahí donde terminan nuestras actividades laborales. Y donde terminan estas actividades inicia el tiempo de ocio y recreación (compuesto de diversos espacios y momentos), de lo que consideramos nuestra verdadera vida y es ésta la que también está bajo ataque, la que también es violentada en múltiples ámbitos por el proyecto neoliberal y sus empresas y gobiernos en turno. Los espacios destinados a la diversión y recreación son escasos, muchos de ellos funcionan de forma clandestina y sin las medidas de seguridad necesarias para el buen disfrute de estas actividades. El caso de la discoteca News Divine en donde murieron 12 jóvenes por la mala implementación del operativo policiaco a cargo del jefe de gobierno del DF en ese entonces, Marcelo Ebrard.51

III.VII Descripición de casos

El neoliberalismo, implica un ataque a la calidad de la propia vida, incluido lo que se define y asume como una vida humana digna y libre; supone la imposición de ciertas formas de vida y el ataque sistemático a otras. Los compañeros que presentan aquí sus denuncias dan testimonio de algunas de las formas en que el Estado y sus políticas neoliberales han agraviado a los jóvenes en una dimensión cultural; por ejemplo, a nivel educativo, comunicacional, o atacando la vida cotidiana directamente; ante esta situación, presentamos los siguientes casos que conforman parte de la exclusión, destrucción e imposición cultural, educativa y comunicacional:

Imposición y uso de la juventud para la destrucción de saberes y robo de patrimonio biocultural. Presentaran estudiantes de diferentes carreras de la Universidad Nacional Autónoma de México, la educación superior en nuestro país se ha convertido en un instrumento más de explotación y saqueo, las y los estudiantes son utilizados para extraer de manera más fácil los saberes comunitarios, así como producir investigaciones que después serán utilizadas por las empresas y gobiernos extranjeros para implementar medidas de control y dominación en nuestro país.

Exclusión de jóvenes de la educación superior. Presentan el Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES). En nuestro país, la educación pública en los últimos años ha sufrido un sinfín de ataques, desde la implementación de Planes de estudio orientados a formar mano de obra calificada y de bajo costos. Hasta la privatización de los centros de estudio y el abandono por parte del Estado de garantizar una educación pública, laica y gratuita. Los espacios educativos son insuficientes, la calidad de la educación va en decremento y no se crean nuevos espacios que garanticen el acceso de todas y todas los jóvenes a la educación superior.

Criminalización y violación al derecho a comunicar de jóvenes en Chiapas. Presentan Radio Proletaria. La constante represión a la que han estado sometidos las radios comunitarias en nuestro país, son muestra de la política represiva y de censura de los últimos gobiernos. El 13 de octubre del 2010 la policía del estado de Chipas desmanteló la estación Radio Proletaria y detuvo a cinco activistas que la administraban, de los cuales cuatro fueron liberados horas después y el quinto, por ser menor de edad, fue remitido a la Fiscalía Especializada para la Atención e Investigación de los Delitos Cometidos por los Adolescentes. Hechos como éste se han repetido contantemente con diferentes radios comunitarias del país, amenazas, actos de intimidación, robo y destrucción de aparatos radiofónicos son actos a lo que recurre los gobiernos de los tres niveles.

Destrucción de la identidad indígena de los jóvenes de Santa Clara Huitziltepec, en la Mixteca poblana. Presentan miembros de la Escuelita Autónoma Emiliano Zapata (EAEZ). Las lenguas y comunidades indígenas de nuestro país corren el riesgo de desapareces, no solo por el abandono obligado de estas tradiciones; el grado de pobreza económica, los procesos de migración obligados, así como la discriminación, hacen que los miembros de estas comunidades abandones sus lenguas y tradiciones natales. Sino, también por la prohibición de los gobiernos a que los pueblos por sí solos trasmitan estos conocimientos.

Destrucción de la cultura Purhépecha en Cheranatzicurin, en estado de Michoacán. Presentan jóvenes de la comunidad indígena Purhépecha de Cheranatzicurin. Los procesos de destrucción de las culturas en nuestro país son graves, pues no solo es la destrucción de las costumbres y tradiciones, sino el interés de romper la relación hombre-naturaleza para lograr una intervención más directa y sin trabas al momento de saquear los recursos naturales, es por este motivo que consideramos necesario denunciar el etnocidio generalizado que estamos sufriendo.

La exclusión de la juventud a la Universidad Autónoma de Nayarit (UAEN). Presentan la miembros de la Federación de Estudiantes de Nayarit (FEN) denunciando las arbitrariedades y violencia del Estado y las autoridades de la UAEN en contra de la lucha por la educación y los derechos estudiantiles de los universitarios, en especial la lucha por el acceso a la educación.

Privatización y desmantelamiento de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. El 20 de abril de 1999 estalló una huelga de profesores, trabajadores y estudiantes de la UNAM para frenar una iniciativa de privatización de la máxima institución de educación superior del país. Luego de intensas movilizaciones, agresiones de grupos porriles, de ataques de la policía y la provocación permanente de los cuerpos de seguridad, el 6 de febrero de 2000 se interrumpió la huelga con la entrada de tropas de la Policía Federal Preventiva a Ciudad Universitaria, en DF. Estudiantes protagonistas de esta importante lucha presentan los casos.

Las naciones Tenek y Xi-uiy, que habitan lo que hoy es el estado de San Luis Potosí, sufren desde la invasión española un feroz ataque a su cultura. Desde las instituciones eclesiásticas, distintas instituciones de Estado se busca romper con sus tradiciones comunitarias, generando un clima de linchamiento y condena a la cultura de estos pueblos.

Por medio de una representación teatral, el grupo “Telón de Arena” de Ciudad Juárez, Chihuahua representa un fragmento de la obra “Ninis”, adjuntando el guión teatral. La obra es un esfuerzo por representar el impacto en la vida cotidiana de las forma culturales dominantes.

Caso del ataque a la cultura en la educación básica como condicionamiento y sometimiento para las generaciones futuras. El caso de Francisco Garduño es un ejemplo de que los docentes de la educación básica están siendo fuertemente golpeados por dichas políticas. Él afirma que la educación en nuestro país es pieza clave para la construcción de la cultura, es por eso que el Estado mexicano además de convertirla en una mercancía, la utiliza como un centro de adoctrinamiento, donde la esencia de su discurso cultural se caracteriza de ser deshumanizadora y deshumanizante. Esta visión cultural es impuesta a los alumnos y profesores, a través de la modificación no sólo del currículo académico, sino también las relaciones laborales entre los docentes. En estos modelos educativos, “basados en competencias” se enfocan sólo a resolver problemas que hagan cada vez más eficiente la producción, el comercio y la prestación de servicios. El conocimiento, la creatividad y el espíritu crítico dejan de ser el objetivo central del proceso educativo, dándose prioridad a las técnicas, Es decir anula  la “comprensión” de la realidad, siendo más importante que el estudiante sea capaz de hacer, tenga  actitudes y buen comportamiento: responsabilidad, eficiencia, iniciativa, ejecución, trabajo en grupo, adaptación a circunstancias cambiantes, etc.

III.VIII Consecuencias para las generaciones futuras.

Las prácticas terroristas del Estado mexicano, han generado las condiciones necesarias para la ocupación territorial de nuestro país. La violencia distribuida y fomentada por todos los medios de comunicación, la normalización de la violencia criminal y el enaltecimiento de la cultura del narcotráfico, niegan la posibilidad del desarrollo humano y social, pues limitan las perspectivas a futuro y la posibilidad de un vida digna y saludable.

Las y los jóvenes del país, nos estamos enfrentando no solo a un sistema económico y político, sino también a una dominación intelectual y cultural, que intenta eliminar nuestras tradiciones, nuestras formas de concebir el mundo, así como atentar contra el patrimonio de las futuras generaciones las cuales tienen derecho a un historia propia, el derecho a conservarla y enriquecerla, que resultará imposible con el desmantelamiento de la bases materiales fundantes de cultura. La Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos de Argel enuncia que todos los pueblos tenemos derecho a que no se nos imponga ninguna cultura extrajera.

III.IX Agravios, derechos violentados y responsables

Denunciamos la destrucción de la juventud y las generaciones futuras que vivimos actualmente en México, es fundamental destacar el proceso de subordinación que ha venido imponiendo el neoliberalismo en general y el gobierno y empresas trasnacionales norteamericanas en el ámbito cultural reproductivo y, más ampliamente, en todos los ámbitos de la dimensión cultural de nuestra vida.


Señalamos como responsable de toda esta devastación cultural al Estado Mexicano en su conjunto. A a las empresas privadas de comunicación que en contubernio con éste nos sometieron a aceptar tal imposición (particularmente los monopolios de Televisa y Tv Azteca que han fungido más bien como medios de desinformación). Al gobierno de Estados Unidos, a sus fundaciones y agencias, destructoras de la identidad nacional y la cultura.

Señalamos también a los funcionarios de instituciones como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (CONACULTA) que pusieron en venta nuestra cultura con un discurso de “progreso”, y que además han llevado a cabo “proyectos culturales” con flagrantes desvíos de recursos y de poder.

Denunciamos por estas condiciones a las empresas trasnacionales y nacionales como OHL, ICA, CARSO, IDEAL, TRADECO, entre otras, que imponen su lógica de transporte al ser éste un sector clave de la economía, sin que se cuente en la Constitución con un derecho tan fundamental como debiera ser el del transporte, para defendernos mínimamente de las precarias condiciones en que nos obligan a transportarnos.

Denunciamos a las grandes trasnacionales que imponen la violencia cultural que implica el trabajo precario, el creciente desempleo permanente, los despojos sistemáticos, la carencias y pérdidas que implica la vida en pobreza y pobreza extrema.

Denunciamos la violencia cultural hacia la alimentación de los mexicanos, que ha sido trastocada en los procesos capitalistas, desnutriéndonos y enfermándonos.

Denunciamos, el desarrollo urbano capitalista que provoca infames tiempos perdidos en transportación, en detrimento de los tiempos para el disfrute, para la socialización y para el desarrollo intelectual.

Denunciamos la precariedad y escasez de la vivienda, condiciones todas que violan el Artículo 25.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos donde no sólo tenemos derecho a la vivienda, sino a la salud, el bienestar, el vestido y la alimentación.

III.X Demandas, exigencias y reparaciones

El respeto a los derechos contemplados en la sección tercera de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos de Argel.

El cese de las agresiones materiales bajo todas las formas, porque impiden el desarrollo cultural de nuestro país.

Que éste tribunal se pronuncie y condene la implementación de prácticas terroristas por parte del Estado mexicano contra la población.

Que se pronuncie por el cumplimiento y respeto de los Acuerdos de San Andrés.

Que se pronuncie y condene el etnocidio en contra de las culturas y pueblos originarios.

Que se pronuncie por el respeto a la cultura e historia nacional.

Que se pronuncie por el respeto e implementación de los tratados y convenios firmados por el Estado mexicano, entre los que destacamos los siguientes:

  • Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto de San José de Costa Rica.

  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

  • Protocolo adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales Protocolo de San Salvador.

  • Segundo Protocolo de la Convención de La Haya de 1954 sobre la Protección de los Bienes Culturales en Caso de Conflicto Armado.

  • Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación Racial.

  • Declaración para el Reconocimiento de la Competencia del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial establecida en la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.

  • Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales.

  • Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes.

  • Convenio Constitutivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe.

  • Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Que el TPP se pronuncie por el respeto e implementación de la “Declaración sobre las Responsabilidades de las Generaciones Actuales para con las Generaciones Futuras” en particular por el respeto de los artículos siguientes:

  • Artículo 6 Genoma humano y diversidad biológica

Ha de protegerse el genoma humano, respetándose plenamente la dignidad de la persona humana y los derechos humanos, y preservarse la diversidad biológica. El progreso científico y tecnológico no debe perjudicar ni comprometer de ningún modo la preservación de la especie humana ni de otras especies.

  • Artículo 7 Diversidad cultural y patrimonio cultural 

Las generaciones actuales deberán velar por preservar la diversidad cultural de la humanidad respetando debidamente los derechos humanos y libertades fundamentales.

Las generaciones actuales tienen la responsabilidad de identificar, proteger y conservar el patrimonio cultural material e inmaterial y de transmitir ese patrimonio común a las generaciones futuras.

1 Actualmente una nueva forma de criollismo cultural y de neoeurocentrismo, a veces bien intencionado o sumamente perverso, por simples conveniencias políticas y mezquindades sectarias, busca oponer a nombre de la diversidad y el respeto, las identidades étnicas de nuestros pueblos, sus particularidades al proceso de identidad global. En tal percepción prácticamente resulta imposible hablar de nación mexicana y de pueblo, porque, por ejemplo, sería darle preponderancia a los mexicas dejando fuera a los mayas, mixtecos y otros. En esa lógica, se instrumentalizan los derechos y culturas de los pueblos indígenas, a modo de botín político, de plataforma para encubrir intereses de nuevos caciques o para traficar con proyectos políticos que no acaban de explicitar sus fines. Hablando a nombre de los indígenas verdaderos, de sus derechos exclusivos, separándolos políticamente de las grandes luchas nacionales, de sus demás hermanos indígenas, de los pobres, los trabajadores de México, se nos empuja a mantener nuestra condición de subalternos y discriminados. A nombre de los derechos y la cultura de los pueblos indígenas se nos niega el derecho supremo a dirigir la nación, a construir y tomar el poder, a retomar el sentido de la historia de las grandes formaciones étnicas y nacionales.

2 A partir de este párrafo y hasta terminar esta sección el texto se basa en Andrea Ancira García; Fernando Delmar Huerta; Javier Gómez Monroy. (2010). Cultura Pública. México: FONCA-CONACULTA, quienes contribuyeron a la formación de este apartado.

3 J.C. Suarez Herrera y Delisle, H. (1972). “Globalización, transición nutricional y desarrollo social de los países en vías de desarrollo”. Parr.40. Disponible en:

http://www.academia.edu/1190846/Globalizacion_transicion_nutricional_y_desarrollo_social_de_los_paises_en_vias_de_desarrollo.

4 (1982). “Declaración de México sobre las políticas culturales”. México: Conferencia mundial sobre

las políticas culturales, 26 de julio al 6 de agosto. Disponible en:

http://portal.unesco.org/culture/es/files/35197/11919413801mexico_sp.pdf/mexico_sp.pdf

5 Herrera. (1972). “anexo III”. parr. 1.

6 Herrera. (1972). parr. 38, citado en Andrea Ancira García; Fernando Delmar Huerta; Javier Gómez Monroy. (2010). Cultura Pública. México: FONCA-CONACULTA.

7Banco Mundial. (2003).Informe anual 2003. Banco Mundial. Disponible en:

http://www.bancomundial.org/infoannual/2003

8 Toussaint, E. (2007). Banco. Mundial: el golpe de estado permanente. La agenda oculta del consenso de Washington. Barcelona: El Viejo Topo.

9. Comisión de cultura – Ciudades y Gobiernos Locales Unidos – CGLU. (2008). Agenda 21 de la cultura. Francia: Comisión de cultura – Ciudades y Gobiernos Locales Unidos.

10 Secretaría de Economía de México. (2014) .TLCAN. México: SE.

11 Secretaría de Economía de México. (2014). “Artículo 1701. ´Naturaleza y ámbito de las obligaciones”. México: SE de México, TLCAN.

12 (1985). Free Software Foundation.

13 Cesar Güemes. (2003). “Unesco-México: la cultura es uno de los potenciales más relevantes de América Latina”. México: La Jornada, 29 de abril, disponible en:

http://www.jornada.unam.mx/2003/04/29/05an2cul.

14 Legarreta. (2006). citado en Andrea Ancira García, Fernando Delmar Huerta, Javier Gómez Monroy. Cultura Pública. México: FONCA-CONACULTA, 17 de abril.

15 Aguilar Sosa. (2008). citado en Andrea Ancira García; Fernando Delmar Huerta; Javier Gómez Monroy. (2010). Cultura Pública. México: FONCA-CONACULTA., 28 de enero.

16 Legarreta. (2006). Op. Cit.

17 Presidencia de la república. “Plan Nacional de Desarrollo 2007–2012”. México: Presidencia de la República. Disponible en: http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/index.php?page=cultura-arte-deporte-y-recreacion.

18 Ibíd. p. 16

19 Ibíd. p. 28

20 Ibíd. p.15

21 Méndez, E., & Garduño, R. (2006). “Felipe Calderón plantea drástico recorte presupuestal a la cultura”. México: La Jornada, 7 de diciembre. Disponible en:

http://www.jornada.unam.mx/2006/12/07/index.php?section=cultura&article=a04n1cul

22 Palapa, F., Mateos, M., Vargas A., Ricardo J., & Jiménez, A. (2006). “Vigorosa defensa de intelectuales y artistas en favor de la cultura”. México: La Jornada, 8 de diciembre. Disponible en:

http://www.jornada.unam.mx/2006/12/08/index.php?section=cultura&article=a04n1cul.

23 Méndez, E., & Garduño, R. (2006,). Op. cit.

24 Palapa, F., Mateos, M., Vargas A., Ricardo J., & Jiménez, A. (2006). Op.cit .

25 González, A. (2006). “Una ley contra la cultura”. México: La Jornada, 25 de abril, disponible de: http://www.jornada.unam.mx/2006/04/25/index.php?section=opinion&article=a07a1cul

26 Vargas, A., Paul, C., Montaño, E., Palapa F. & Rodríguez, M. (2004). “Los cuatro años de gobierno foxista, un desastre, según intelectuales y artistas.” México: La jornada, 1 de septiembre. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2004/09/01/014n1pol.php?origen=politica.php&fly=1

27 Stolovich, L. (1997). “La lógica económica del empleo cultural”. Uruguay: Universidad de la República. Disponible en: http://www.oei.es/euroamericano/ponencias_mercado_logica.php

28 ibídem.

29 Bayardo, R. y Spadafora, A. M. (2001). “Derechos culturales y derechos de propiedad intelectual: un campo de negociación conflictivo”. Buenos Aires: Ad-Hoc, Cuadernos de Bioética,nº 7.

Agenda 21 de la cultura. Disponible en: http://www.agenda21culture.net/index.php/es/

30 Blisset y Brunzels en Kejval, Larisa. (2008). “Comunicación alternativa: perspectivas y tensiones contemporáneas”. Argentina: UBA. Disponible en: http://www.redcomunicacion.org/memorias/pdf/2010kekejval_larisa.pdf.

31 Yúdice, Georg. (2002). El recurso de la cultura. Usos de la cultura en la era global. Barcelona: Gedisa.

32 Giménez Delgado, I. (2009). “Ex Panchitos reivindican el derecho al desarrollo cultural y social en Tacubaya”. México: La Jornada, 26 de Enero. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=cultura&article=a15n1cul.

33Presidencia de la República. Plan Nacional de Desarrollo 2007 – 2012. México: Presidencia de la República, p. 228. disponible en: http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/index.php?page=cultura-arte-deporte-y-recreacion.

34 INEGI. (2010).Censo de Población y Vivienda 2010. México: INEGI.

35 Diario Oficial de la Federación. (1992). México: Diario Oficial de la Federación, 19 de mayo.

36 Fernando González Sánchez subsecretario de Educación Básica Conferencia magistral (2011) “Análisis de las Estrategias para la Transformación del Sistema Educativo” Guadalajara: 27 de octubre. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=EjQLRV7L8FQ.

37 Diario Oficial de la Federación, (2011). “El Acuerdo número 592 por el que se establece la Articulación de la Educación Básica”. México: Diario Oficial de la Federación, 19 de agosto.

38 Fernando González Sánchez subsecretario de Educación Básica Conferencia magistral. (2011). “Análisis de las Estrategias para la Transformación del Sistema Educativo“. Guadalajara: 27 de octubre, disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=EjQLRV7L8FQ.

39 Secretaria de Educación pública. (2011). “El Acuerdo número 592 por el que se establece la Articulación de la Educación Básica”. México: Secretaría de Educación Pública, p. 2. http://basica.sep.gob.mx/seb2010/pdf/destacado/Acuerdo_592.pdf.

40 Emir Olivares. (2014). “Se suicida una de cada 6 víctimas de bullying en el DF, según el DIF”. México;

La Jornada, 26 de febrero, p. 39. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2014/02/26/sociedad/039n1soc

41 Gerald Colby y Charlotte Dennett. (1995). Thy will be done: The Conquest of the Amazon : Nelson Rockefeller and Evangelism in the Age of Oil. EE.UU: Harpercollins. En este libro se denuncia cómo la imposición cultural en nuestro país fue influenciada por Nelson Rockefeller para lograr un clima propicio para la injerencia e invasión.

42 Gordon H. Hanso. (2011). “Understanding Mexico´s economic underperformance”. Washington D.C., Migration policy Institute, p. 1

43 Banco Mundial. (2003). “Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿Ruptura con la historia? (Resumen ejecutivo)”.Washington DC: Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento.

44 También recomienda que la educación media y técnica deberá fortalecerse para cerrar la brecha entre la demanda de los jóvenes, y la capacidad del sistema de dotarles de una formación de calidad para el trabajo. Esto podría lograrse a un costo mucho menor que el de la educación superior universitaria y garantizaría mejores posibilidades de consolidación en niveles de calidad aceptables. Manpower. (2006). El futuro del trabajo en América Latina. México: p. 28.

45 Bolívar Echeverría. (1991) Definición de la Cultura. México. Itaca / UNAM.

46 Pierre Bourdieu. (1998) “La esencia del neoliberalismo”. En Le Monde. diciembre.

47 Según las 10 demandas de amparo interpuestas ante los Juzgados Primero y Segundo Administrativo Especializado en Telecomunicaciones, Radiodifusión y Competencia, distintas radios comunitarias e indígenas como “La Voladora Radio”, “Radio Xalli”, “Nandhía FM”, “Radio Tierra y Libertad” y “Neza Radio”, las comunidades indígenas de Tlacolula y de Teotitlán en Oaxaca, así como productores independientes de la Asociación Mexicana de Productores Independientes, contra la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión aprobada en 2013. Gisela Martínez. “Radios Comunitarias, Indígenas y Productores Independientes promueven amparos contra #LeyTelecom”. Disponible en http://goo.gl/jgdRoK.

48 Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federa. (2010). Boletín 320/2010. México: 20 de octubre. Disponible en: http://cdhdfbeta.cdhdf.org.mx/2010/10/boletin-3202010/.

49 Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos indígenas 2014 – 2018. disponible en: http://goo.gl/A3mPWL.

50 Así por ejemplo “la influencia de Europa sobre la construcción de la identidad política y cultural de México resulta innegable y sólo es equiparable en importancia al peso de nuestra herencia indígena y precolombina”. Denota racismo. No se puede comparar la cultura originaria a la europea y ponerla a la par. Presidencia de la república. (2014). “Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018. Una política multidimensional para México en el siglo XXI”. México: Consejo de Seguridad Nacional, Presidencia de la República, p. 52.

51 González, Isabel. (2014). “SCJN analizará sentencias a policías por caso News Divine”. México: Excélsior, 14 de septiembre. Disponible en: http://goo.gl/rpbV65.