Formación política

Instrúyanse, porque necesitaremos de toda nuestra inteligencia;

Conmuévanse, porque neccesitaremos de todo nuestro entusiasmo;

Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza

Antonio Gramsci

¿se quiere que siempre existan gobernados y gobernantes o por el contrario se 

desea crear las condiciones bajo las cuales desaparezca la

necesidad de que exista tal división?

Antonio Gramsci

Partimos del entendimiento de que la formación no se reduce a un ejercicio teórico, sino también a proporcionar elementos fundamentales del manejo de la técnica para poder apropiarnos críticamente de ella y transformarla en un sentido emancipador, y del desarrollo físico y salud personal y colectiva como elemento básico de autogestión y de ruptura con las formas de dominación que se imponen desde la vida cotidiana. También -como aparece en el epígrafe- que hasta ahora la división de gobernados y gobernantes es un elemento histórico y, por ende, necesitamos crear las condiciones para abolir dicha división, por esto, un objetivo es lograr que todas las personas podamos ser gobernantes y logremos que las grandes mayorías lo sean, de que el cuerpo colectivo de quienes se rebelan en contra de la injusticia puedan convertirse en la representación nacional, y que desde nuestra militancia y formación aportemos a la conformación de la voluntad histórica que transforme al país.

Aquí presentamos sólo algunas consideraciones sobre las dificultades, las problemáticas y la importancia de la formación política. Pretendemos abrir una discusión que no ha sido lo suficientemente abordada y que por la importancia que tiene para quienes se proponen transformar al mundo no puede ser una reflexión cerrada ni unilateral, sino que debe construirse a partir de las necesidades de cada momento, nutrirse con las experiencias de cada persona y sobretodo, debe elaborarse y fundarse en las necesidades que imponen el momento, en constituirse a partir de abordar la complejidad de lo real y de las necesidades para romper con la dominación y vencer.

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Es en la pelea donde se tienen que formular, recrear y reelaborar toda propuesta y proyecto de formación política. Partimos de la base de que la formación es para la lucha, y es en ella donde debe surgir y elaborarse el proyecto formativo a partir del estudio crítico de la realidad, del proceso histórico y de sus contradicciones.

La formación debe contribuir a la comprensión, interpretación y el conocimiento de esa realidad más allá de las formas aparenciales. No podemos olvidar que el develamiento de lo aparencial sólo se logra a través de una praxis, entendida como unidad teórico-práctica y enraizada a proyectos populares organizativos concretos.

La formación debe tener un sentido transformador de las personas y de la realidad. Cumplirá su función si ayuda a organizar a los sectores oprimidos, explotados y dominados para que éstos se liberen. Es por ello que se requiere un proyecto histórico y de un programa para su realización. Desde la organización, el proyecto y su programa se pueden definir las grandes tareas de formación.

La formación debe convertirse en parte del esfuerzo político organizativo que medie entre la situación de enajenación y colonialismo de quienes luchan y las condiciones históricas que les posibilitan la superación de dicho estado. La formación es el momento consciente en que la organización asume como tarea el desarrollo de la conciencia de clase y de las tareas necesarias para la liberación humana.

Es preciso entender la formación como un concepto político. La formación prepara, elabora la teoría de que la lucha es para transformar lo imposible en posible. Tenemos que romper con los límites que lo burgués nos impone como posibles y con esos mismos límites que nos ofrece como atractivos. La formación funda la posibilidad de transformación de lo aparentemente imposible en lo posible, no como meros deseos, sino como la construcción de fuerzas posibles, que cotidianamente aparecen ocultas para la práctica fetichizada.

Es importante darle a la formación política un aspecto ético, no puede ser sólo sistematización de información, sino también reflexión y crítica colectiva sobre nuestro actuar, debe convertirse en el plano de acción, de una propuesta de vida, de actuar consciente y consecuente. La formación ética no debe ser entendida como la adecuación a principios abstractos, sino desde una praxis ética que surja de lo real, de las necesidades del momento y que sea sobre todo un actuar consecuente, definida por actuar en consecuencia con la liberación de las y los oprimidos y ayude a entender la formación y la lucha como la posibilidad de no traicionarse a una misma como humanidad ni a las personas de su propia clase. La formación debe contribuir también a establecer relaciones de compañerismo entre quienes somos parte de la resistencia popular, que propicien el intercambio de saberes, entendiendo que éstos no se transmiten, sino se construyen a través de relaciones sociales y de los seres humanos con la naturaleza.

Contribuir a la formación de un nuevo sujeto intelectual que sea capaz de comprender y resolver situaciones prácticas y abstractas. Contribuir a definir el concepto de Intelectual, partiendo de que toda actividad humana exige la reflexión y que por lo tanto todos los seres humanos somos intelectuales. Recuperar en especial el concepto de Gramsci de intelectual orgánico.

Debemos también de pensar que la formación va preparando a gente capaz de dirigir la pelea teniendo como objetivo abolir dos divisiones sobre las cuales se fundamenta la injusticia: la división entre el trabajo manual y el trabajo intelectual y la división entre gobernantes y gobernados. Debemos de partir que ambas divisiones son históricas, no siempre han existido y si bien hoy se imponen como si fuesen eternas, nuestro trabajo debe ir dirigido a abolir esas divisiones.

Trascender una visión estrecha de formación limitada a cumplir con las tareas sólo del momento, debe ser formación importante para la guerra, una formación integral que pueda formar a los cuadros en el aspecto más profundo y de largo plazo.

La revolución que anhelamos sólo es posible si todas y todos somos conscientes de ella.

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